Eso dicen ahora los taurinos y sus sicarios, que Madrid tiene lo que se merece por su intransigencia y su nivel de exigencia. Ahora resulta que los aficionados tenemos la culpa del desastre de San Isidro.
Me pregunto qué harían los aficionados a la música clásica si compran su entrada para ver a la filarmónica de Berlín y cuando sube el telón se encuentran con cuatro gamberros armados de zambombas y panderetas.
Si somos unos santos (el 7 incluido).
Por mi parte lo tengo claro: Todos los premios desiertos y devolución del dinero para los abonados. Y quizás una indennización por tantas tardes insoportables. Y a mí que me pague la empresa mi abono al canal plus, que pago todos el año para poder ver la feria de San Isidro.